domingo, 11 de noviembre de 2012

Y ya no soy ese niño de 7 años





"Me han puesto un insuficiente en matemáticas y de inmediato he decidido callármelo. La reunión de padres es dentro de quince días. Al menos hasta entonces mamá no se enterará. Ya me siento como un condenado a muerte al que sólo le quedan quince días. Por suerte, acabo de cumplir siete años y, a esa edad, quince días son como quince años. Ante mí se extiende el tiempo largo y lento; según vaya creciendo, pasará más deprisa, acelerará como un gran camión intercontinental e interestelar, y así seguirá hasta que empiece a transcurrir tan veloz que ya no lo atraparé y correrá muy lejos de mí y me parecerá que la mayor parte de mi vida transcurrió entonces, cuando tenía siete años, y que un cuarto de siglo más tarde seré, por mi experiencia, un niño de siete años que por error ha caído en la máquina de envejecimiento acelerado. Despúes de callarme el primer insuficiente, me callaré todos los demás hasta que me canse y crezca, hasta que termine el colegio y hasta que a mi madre le aburra dedicarse a mis insuficientes."


No hay comentarios:

Publicar un comentario